Cuando paseo por la ciudad observo los edificios que pasan despacio. Cuando disfruto del campo observo los árboles y las aves. En los valles observo las laderas. En las montañas los picos. En los templos las bóvedas de los techos y en las noches las estrellas. Cien mil millones de estrellas. Provocadora visión nocturna que cuestiona mis orígenes, mi infinitud como especie, mi proyección, mi paz interior, mis ancestros.
Estoy en un lugar muy apartado, lejos de la ciudad. Busco un lugar cómodo para tumbarme y sentir el planeta Tierra en mi espalda, como una mochila. Extiendo los brazos para acaparar el cielo oscuro. Miro, observo, volteo las palmas de las manos y toco la tierra, compruebo que llevo la mochila.
Según avanzo en la observación me surge el vértigo de caer hacia arriba, ignorando el sistema que me sustenta y que me apega a la realidad. Consigo que se acentúe el desnivel, hasta que logro dar la vuelta al mundo. Ahora soy consciente que las estrellas están abajo y más cercanas. Podría tocarlas. Empiezo a disfrutar de la visión sin vértigo, ampliando mi mirada lateral. Wow!!!.
Solo hay dos tamaños, grandes y pequeñas. También hay grupos en los que parece que están reunidas por afinidad física. No, es imposible, son grupos relativos de estrellas, aunque parezcan juntas están muy separadas.
Intento ver donde está la cabra, el toro, la balanza. Nada, imposible, lo que vieron los griegos clásicos, aquí no está.
Vuelvo a sumergirme en la profundidad. Algunas brillan más, consigo diferenciar las que están cerca de las que están lejos. Wow!!!, ya no hay un techo pintado de estrellas. Miro las que más brillan, una de ellas es Alfa Centauro, la estrella más cercana a mi. Estoy viendo su luz, la luz que sale de ella, la luz que salió hace cuatro años, cuatro años (años luz) vagando por el infinito, y justo va a parar a mis ojos. Wow!!!. En este momento estoy viendo algo que sucedió hace cuatro años en esta estrella. Alguien besó a alguien en Alfa Cent y yo lo veo ahora!!!!. Lo que sucede es que no lo distingo bien con mis ojos, pero seguro que está ahí.
Existen estrellas que su luz nos llega después de viajar por el espacio trescientos mil años luz. Lo ves???, estás percibiendo cosas contemporáneas de los dinosaurios. La pena es que no lo distinguimos bien.
Mirar arriba es ver el pasado y nuestro origen. Cierro los ojos, consigo liberarme de la pesada mochila, los abro, ahora todo está en su sitio, lo de arriba arriba y lo de abajo abajo. Solo se me ocurre suspirar y bostezar.

