miércoles, 23 de septiembre de 2015

Las Merindades

En esta ocasión los moteros setenteros decidimos tirar hacia el norte de Burgos, Las Merindades.

Como es nuestra norma, intentamos visitar la España que está fuera de los caminos principales.

Zona bonita para recorrer en moto y andar rutas. En estos sitios, al norte del Ebro, en el siglo IX se empezó a utilizar la palabra Castilla, y en el XII se aplicaron las Merindades, que son divisiones administrativas del territorio. Ah!, y en el XI por aquí se creó el cuerpo de los Monteros de Espinosa (Guardia Real). También semillero de descubridores americanos. Densa historia!!.

Nos asentamos en Espinosa de los Monteros, villa principal durante los últimos diez siglos, donde hay oferta gástrica y poca oferta hotelera, aunque aceptable. El área de influencia desde aquí es extensa, tienes a mano todo lo importante para visitar, como se ve en el mapa. Cerca de los accesos a Cantabria (Estacas de Trueba, La Lunada y Collado de Asón), de una belleza brutal.

Casi toda la topografía se basa en la influencia del parque natural Ojo Guareña, con el mayor sistema kárstico de España, compuesto de rocas solubles en agua, de ahí su gran cantidad de cuevas.

Es una zona altamente recomendable, pero no se lo digas a nadie. La semana que estuvimos se nos pasó en un pis pas.

Marga, Juan Carlos, Vicky y Vicente

(saca las palomitas y disfruta.....)



lunes, 16 de marzo de 2015

El Olmo

Se prometen dos días placenteros en la finca de Marga, disfrutando del entorno, de su cómoda casa y de la compañía.

La situación era perfecta en su inmensidad, incluidas las ricas migas con remojón que hicimos para comer, de las que disfrutamos todos. Y paseos. Paseos por las estribaciones del embalse de Alarcón. Paseos por sus hoces persiguiendo jabalíes con los últimos rayos de sol, rompiendo con el 4x4 las aradas líneas del campo. El sorprendente paseo nocturno, a oscuras, con la incipiente luna y la anciana luz de las estrellas, todas presentes por cierto. Y cena a la desinhibida luz de la chimenea.

Y tiempo para oír historias contadas. Porque el paisanaje las tiene, porque al final de estas se nutre la Historia. Algunas infladas por la tradición y los granos que se ponen con el tiempo, como es natural. Otras contemporáneas, a falta que la auditoria del tiempo las dé certificado de tradicionales. Como esta.

Dicen, que cuenta la antigua dueña de la finca de Marga, señora principal de la burguesía de la posguerra civil,  que conoce un lugar en ella, donde hay un olmo con ciertas características que lo hacen sagrado según la tradición hindú, señora con especial sensibilidad por lo que parece. Dicen, que abrazando su cicatrizado tronco se produce un intercambio de energías, que entiende tus sentimientos y que en ocasiones te lo hace saber. 

La señora no brindó la situación del olmo en la finca y durante tiempo permaneció ignorado para los nuevos dueños. Al cabo de años y ayudada por Esther consiguieron localizarlo. Marga, dando crédito al olmo, siente que en el abrazo algo ocurre. Lo prueba Esther y queda profundamente conmovida. Algunas personas allegadas a la dueña, profesionales de la holística y de la energía sintomatológica, son informadas y lo reconocen como un ser energético con propiedades aún por conocer, e incluso indican que los restos de su corteza pueden tener propiedades beneficiosas.

Andando a través del monte bajo entre encinas, mientras Marga nos contaba esta historia, e importunados por la presencia de dos jabatos, paseábamos camino en dirección al olmo. Me resultó curiosa la historia y la seguí con interés, era un día precioso y disfrutaba de una compañía inmejorable. Soy una persona racional, aviso!!!.

Y llegamos a él.

Allí está el olmo, dominador de una península del embalse, erguido, donde la vegetación se aparta dándole espacio vital y respeto. El entorno resulta magnífico. Comenzamos a hacernos fotos y risas. "Ahora hay que descalzarse para abrazar el olmo .......", dicen, y empezaron los abrazos con la foto correspondiente, jijí, jajá!!. A mí me resulta tedioso descalzarme, hay tierra, ramas, hojas...... y no lo hago. Cuando llega mi turno, abrazo el tronco incrédulo y distraído, busco acomodo en una de sus hendiduras y le abarco con mis brazos. Y cierro los ojos. Al instante noto como algo se mete en mis pulmones y me los llena, provocándome una inspiración forzada, excediendo mi capacidad pulmonar. Abro los ojos y me invade una imperiosa necesidad de llorar. ¿Qué me ocurre?. Me separo rápidamente del tronco y sin saber por qué no puedo impedir mi llanto, un llanto lleno y profundo. Ellas no dan crédito y se miran sorprendidas. No puedo dejar de llorar!!!, y no sé por qué!!!. Lo único que se me ocurre es separarme del olmo poniendo distancia de por medio, pero continuo llorando mirándole confundido sin comprender nada.

Yo, que soy racional (avisé), que tengo que ver y tocar para creer, estaba en cortocircuito. En el camino por el monte de regreso a la casa, intentaba poner un poco de orden para entender algo, no lo conseguí, a lo que mi mente decidió protegerse e ignorar todo el trance y esperar a mejor momento.

Terminamos el espléndido fin de semana y regresamos a Madrid. Pasaron días, y el vacio continuaba, incluso había, hay, una atracción vital hacia al olmo. Se que tengo que volver.

Desde la perspectiva del tiempo y de la reflexión parece que el momento es el actual, por lo menos para plasmarlo, no para entenderlo.

domingo, 23 de noviembre de 2014

En el País de los Bajos

Un día de septiembre nos llaman Juan Carlos y Marga: ¿nos vamos a Holanda una semana?. Je, je!!.

En menos de un mes estábamos aterrizando en Schiphol camino de Amsterdam. Paramos en el "Hotel CC", limpio, buen trato, laberíntico por dentro, pero muy bien situado, esquina al Barrio Rojo.

En una primera batida a la ciudad, para romper el hielo, fuimos por la zona del Museumplein de mano del tranvía L2. Destacando el paseo obligado en barco por los canales y la visita al barrio de Jordaan, muy, muy bonito.

En los días siguientes nos decidimos a recorrer algunas ciudades de Holanda. Cogimos el bus y fuimos a Edam. Entre otras cosas cuna del tipo de queso del mismo nombre, y el pueblo con el interior de las casas más exhibicionista que vimos.

Volendam, pueblo pesquero muy pintoresco volcado a los guiris, pero que hay que ver.

Y como estábamos por la zona, ferri y visita obligada a la isla de Marken, antiguo pueblo pesquero, que con la construcción del dique Houtribdijk les cerraron la salida al mar y se acabó la pesca. Curiosa isla que gracias a otro dique puedes coger el bus de vuelta.

Utrecht, también hay que verlo. Bonita ciudad con un barrio céntrico muy chulo con ambiente, donde los canales son distintos a otras ciudades, las calles tienen dos alturas.

Después de tres cuartos de hora de tren llegamos a Delf. Bonita ciudad con muchas cosas que ver y variada oferta gastro en las cercanías de la plaza Markt.

Tren a Den Haag (La Haya). Aquí Marga cogió las riendas por su interés en conocerla. Sucesión de edificios de organismos oficiales, embajadas, monumentos. Confirmo mis sospechas, una ciudad financiera con poco encanto para mí. Bueno, un par de plazas se salvan. Lo más significativo para mí fue la meada que eché en mitad de la plaza Plein, una de las más concurridas.

Y lo más de lo más, AMSTERDAM. Ciudad inacabable. Tiene mucho, mucho que ver, comer, tocar, beber, andar. Ese barrio Jordaan sofisticado. Los alrededores de Rembrandtplein con el puente Blauwbrug que cruza el río Amstel, punto bonito donde los haya. La cervecería Brouwerij de Prael en el Barrio Rojo, IMPRESIONANTE, y la cervecería (con mayúsculas también) Brouwerij't IJ, que está en el extrarradio de Amsterdam, pero que hay que ir si o si (Tram L14).

Y el Barrio Rojo, ja!, un paraíso dentro del paraíso lleno de rincones y de vicio. Aquí está TODO.

Y si no me crees mira esto:



viernes, 5 de septiembre de 2014

Cinco días en Sanabria

No, si ya lo se, no conocemos España, y lo que nos queda!!.

Sanabria era otra zona desconocida para nosotros. Con nuestros amigos Marga y Juan Carlos pensamos en hacer un viaje en moto a esta zona, y empezamos a diseñarlo, pero al final no pudieron venir. En otra os esperamos.

Allí nos presentamos, en El Puente, entre Puebla y el Lago de Sanabria. En la Posada Real La Yénsula nos alojamos, un sitio muy agradable, con un dueño muy majo. A primeros de julio y entre semana éramos los únicos guiris que deambulábamos por el pueblo, así que estuvimos prácticamente solos en todas las actividades que hicimos por la zona.

El lago hay que visitarlo en el catamarán, es muy didáctico, sorprendente por su clase de biología. Su entorno es espectacular debido al sistema glaciar que se aprecia claramente. Mención a la laguna de los Peces, el altiplano creador del hielo de los glaciares, en el entorno de los 2000 m de altitud.

Disfrutamos mucho de la zona, sus marchas por parajes muy bonitos y bosque espeso. La comida, ¡ay la comida!!, autóctona la carne, el pescado (de río) y la legumbre. Tomurrico!.

Por cierto, si queréis daros una paliza del 15, id a las cascadas de Sotillo. Yo no volveré.

Hicimos una escapada a Bragança, por carretera ideal para motos. Que visitar en esta ciudad??, el castillo y el restaurante Solar Bragançano. El Castillo por el museo de armas ligeras, hay que verlo. El restaurante, no veréis algo tan espectacular, ni tan buena oferta gastronómica por la zona.

Marga, Juan Carlos, esto es para por vosotros...........



Ver Sanabria motera 2014 en un mapa más grande

sábado, 23 de agosto de 2014

El Calar del Río Mundo, Riópar y alrededores

En esta ocasión nos encaminamos a la zona del Calar del Río Mundo, al sur de la provincia de Albacete, pegando casi con Jaén, pues por varios sitios nos llegó información y nos decidimos a visitarlo, esta vez en moto pues era el primer viaje con la RT. Previo paso por San Juan, allí fuimos.

Nos hospedamos en Riópar en el Hostal Río Mundo, dirigido por una joven pareja muy agradable, donde las habitaciones estaban correctas y además nos proporcionó garaje para la moto. Los del hostal te informan que justo debajo hay un bar en el que podemos desayunar, aunque nada tienen que ver con ellos. No entréis, caro, trato desagradable, y ni los buenos días dan. Hay otras opciones para el desayuno.

En general Riópar es un pueblo con muchas posibilidades, muchos restaurantes, bares, terrazas. Por poner un ejemplo que conocemos: Restaurante Puerta del Arco, grande y muy ameno gracias a la dueña. Rest. Candíl de Riópar, sorprendente la calidad de las carnes con excelente parrilla, y otros platos muy ricos (recomendable). Los dueños muy majos y enrollaos. Rest. La Pulpería es normal, con pretensiones. Y una muy buena terraza en el Paseo de los Plátanos con unos caracoles que "quitan el sentío". También comimos muy bien en Los Pinos junto a unas monjitas

En la zona hay mucho que ver y andar. Por supuesto el nacimiento del río Mundo, también hay en la carretera a Lugar Nuevo una reserva de animales altamente aconsejable para ver, es CEA la Dehesa.

Por cierto Riópar tiene una historia sobre su fábrica de latón y bronce muy interesante y muy antigua, en el museo te explican todo, tienes que visitarlo, o en su defecto ver este humilde video:



Ver Río Mundo en un mapa más grande

sábado, 1 de marzo de 2014

Octubre en Boltaña

Hace muchos años que estuvimos por estos sitios, tantos que la memoria empieza a jugar contigo, oculta y modifica la realidad del sitio, te mueve algún pueblo, ese restaurante te lo cambia de nombre y Vicky lo sitúa en otro pueblo, un cristo vamos!!!.

Surgió la oportunidad de volver, enganchamos a Nieves que pasaba por aquí, y allá que fuimos.

El hotel bien, que menos!!, aunque en recepción la primera pega con la wifi. Desayunos buenos, buena habitación, y buen spa, aunque al hotel le sobra una estrella.

Por lo demás, muy bien como siempre, buena comida por los pueblos, lugares esplendidos, buena compañía y muchas risas.


viernes, 20 de septiembre de 2013

Bolnuevo

Esta vez decidimos ir a una zona que no conocíamos. Puerto de Mazarrón y cercanías. Acabamos en un sitio muy bonito cerca de todo pero separado prudentemente de la agonía de ciudades como el Puerto de Mazarrón.

Realmente de aquí no conocíamos nada y nos sorprendió gratamente. Primero el hotel Atrium, bonito, pequeñín de 12 habitaciones grandes, bien atendido, y sobre todo por María la coktelera, experta en la preparación de gin tonics, nocturnos y memorables, en fin que nos dimos a la bebida.

En la playa de Bolnuevo ocurre una circunstancia que no conocía y que se da por las playas de la zona. Las casas mejor situadas de cara a las playas son las más humildes, tanto en Bolnuevo como en el Pto. de Mazarrón, y en segunda y tercera línea están las casas más pudientes!!.

El Pto. de Mazarrón disfruta de un buen paseo marítimo y playa ancha, pero de arena....perdón, de barro, una caca vamos!. A la hora de comer no os calentéis la cabeza, id al Bar Vivancos, raciones buenísimas y platos murcianos a buen precio. Los museos que hay en el Pto. son gratuitos. Otra sorpresa fue el barco que nos llevó por los acantilados de cabo Tiñoso, no os lo perdáis.

Ahora os diré lo más bonito, lo más inesperado. La costa que va desde Bolnuevo hasta pasado Calnegre, sencillamente nos quedamos con la boca abierta. Playas enormes de arena fina prácticamente desiertas, porque apenas hay turismo asentado (en agosto). Playa de Percheles, calas de Puntas de Calnegre, cala del Baño de las Mujeres.

Repetiremos sin duda!!


Ver Bolnuevo en un mapa más grande