Un día de septiembre nos llaman Juan Carlos y Marga: ¿nos vamos a Holanda una semana?. Je, je!!.
En menos de un mes estábamos aterrizando en Schiphol camino de Amsterdam. Paramos en el "Hotel CC", limpio, buen trato, laberíntico por dentro, pero muy bien situado, esquina al Barrio Rojo.
En una primera batida a la ciudad, para romper el hielo, fuimos por la zona del Museumplein de mano del tranvía L2. Destacando el paseo obligado en barco por los canales y la visita al barrio de Jordaan, muy, muy bonito.
En los días siguientes nos decidimos a recorrer algunas ciudades de Holanda. Cogimos el bus y fuimos a Edam. Entre otras cosas cuna del tipo de queso del mismo nombre, y el pueblo con el interior de las casas más exhibicionista que vimos.
Volendam, pueblo pesquero muy pintoresco volcado a los guiris, pero que hay que ver.
Y como estábamos por la zona, ferri y visita obligada a la isla de Marken, antiguo pueblo pesquero, que con la construcción del dique Houtribdijk les cerraron la salida al mar y se acabó la pesca. Curiosa isla que gracias a otro dique puedes coger el bus de vuelta.
Utrecht, también hay que verlo. Bonita ciudad con un barrio céntrico muy chulo con ambiente, donde los canales son distintos a otras ciudades, las calles tienen dos alturas.
Después de tres cuartos de hora de tren llegamos a Delf. Bonita ciudad con muchas cosas que ver y variada oferta gastro en las cercanías de la plaza Markt.
Tren a Den Haag (La Haya). Aquí Marga cogió las riendas por su interés en conocerla. Sucesión de edificios de organismos oficiales, embajadas, monumentos. Confirmo mis sospechas, una ciudad financiera con poco encanto para mí. Bueno, un par de plazas se salvan. Lo más significativo para mí fue la meada que eché en mitad de la plaza Plein, una de las más concurridas.
Y lo más de lo más, AMSTERDAM. Ciudad inacabable. Tiene mucho, mucho que ver, comer, tocar, beber, andar. Ese barrio Jordaan sofisticado. Los alrededores de Rembrandtplein con el puente Blauwbrug que cruza el río Amstel, punto bonito donde los haya. La cervecería Brouwerij de Prael en el Barrio Rojo, IMPRESIONANTE, y la cervecería (con mayúsculas también) Brouwerij't IJ, que está en el extrarradio de Amsterdam, pero que hay que ir si o si (Tram L14).
Y el Barrio Rojo, ja!, un paraíso dentro del paraíso lleno de rincones y de vicio. Aquí está TODO.
Y si no me crees mira esto:
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